Lagarde advierte de que Europa no puede quedarse fuera de la revolución de la inteligencia artificial
La presidenta del BCE sostuvo en un acto en Ginebra que el modelo de crecimiento europeo se está erosionando y señaló la fragmentación del mercado interior como el principal obstáculo para que las empresas del continente ganen escala frente a la inteligencia artificial.

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, sostuvo el 19 de agosto de 2026 en un acto del Foro Económico Mundial en Ginebra que el modelo de crecimiento europeo, apoyado durante décadas en la globalización, la energía barata y un orden mundial basado en reglas, se está erosionando. Dijo que es poco probable que ese modelo vuelva a ser lo que era.
Lagarde señaló que Europa quedó en gran medida al margen de la primera revolución digital, porque los beneficios comerciales de las tecnologías de la información y la comunicación los acapararon desproporcionadamente otros países. A partir de ese diagnóstico, defendió que el continente no puede permitirse repetir esa experiencia con la inteligencia artificial, a la que llamó «la segunda revolución digital».
La parte más específica de su intervención fue el diagnóstico sobre las causas de aquel rezago. Lagarde sostuvo que el obstáculo central es la fragmentación del mercado europeo, que impide a las empresas ganar tamaño: según su argumento, menos compañías alcanzan dimensión global y las innovaciones se difunden más despacio por la economía. Dijo que la escala es particularmente importante, una idea que remite a un problema muy concreto: un mercado troceado en normativas nacionales distintas obliga a una empresa a reconquistar cada país como si fuera un mercado nuevo, en lugar de crecer de una sola vez sobre una base común. De ahí se desprende su propuesta, que consiste en reducir esa fragmentación para que la inversión y las empresas puedan ganar escala y competir globalmente.
La intervención de Lagarde no se limitó a la advertencia. La presidenta del BCE puso en el otro plato una serie de fortalezas que, dijo, sitúan a Europa en una posición de partida distinta a la que tenía frente a la primera revolución digital: el mayor entramado de acuerdos comerciales del mundo, una capacidad de fabricación de primer nivel, mano de obra altamente cualificada y un mercado integrado de veintisiete Estados miembros con cuatrocientos cincuenta millones de consumidores, que calificó como el mayor entre las economías avanzadas. Añadió que ya existen indicios alentadores de que las empresas europeas están invirtiendo en inteligencia artificial.
Quien preside el Banco Central Europeo es la persona que fija el precio del dinero en la zona euro, lo que otorga a su lectura sobre hacia dónde va la economía europea un valor informativo por sí mismo, al margen de que no viniera acompañada de ninguna decisión de política monetaria. Lagarde no se pronunció sobre tipos de interés ni sobre las próximas decisiones del BCE en este acto.
La próxima cita de la institución que preside será la reunión de política monetaria del 10 de septiembre. Antes, el calendario económico incluye el vencimiento de futuros y opciones en MEFF el 21 de agosto, el dato adelantado del IPC de agosto el día 28, y los resultados de Inditex, previstos para el 9 de septiembre.