El IPC de julio sube al 3,6% y corrige el avance del INE
El dato definitivo del Instituto Nacional de Estadística eleva cuatro décimas la tasa anual de junio, hasta el 3,6% en julio de 2026, y corrige al alza el 3,5% que había avanzado el propio organismo el 30 de julio. Transporte y vivienda explican la mayor parte de la subida.
El Instituto Nacional de Estadística publicó el 13 de agosto el dato definitivo del Índice de Precios de Consumo correspondiente a julio de 2026: una tasa anual del 3,6%, cuatro décimas por encima del 3,2% registrado en junio. Es la cifra que compara el nivel de precios con el de julio del año anterior, y es la que habitualmente se cita como «la inflación». Junto a ella, el INE ofrece la variación mensual, que mide otra cosa: cuánto subieron los precios entre junio y julio, y que fue del 0,3%. Ambas cifras describen el mismo mes desde ángulos distintos y no son intercambiables.
El dato definitivo corrige al alza el indicador adelantado que el propio INE había publicado el 30 de julio, que situaba la tasa anual en el 3,5%. La diferencia de una décima entre el avance y el definitivo es habitual en el calendario estadístico: el INE difunde un indicador adelantado a finales del mes de referencia y el dato definitivo a mediados del mes siguiente, y este segundo puede corregir al primero, como ha ocurrido en julio.
Por grupos, el transporte fue el que más empujó la tasa anual, con una variación interanual del 6,2% y una subida mensual del 2,3%, impulsada por los carburantes y lubricantes para vehículos personales. Su repercusión mensual, es decir, cuánto de esa subida se traslada al índice general, fue de 0,365 puntos. La vivienda le siguió, con un 5,7% interanual y un 1,6% mensual, empujada por la electricidad y, en menor medida, el gas y los combustibles líquidos, con una repercusión mensual de 0,193 puntos. La repercusión no debe confundirse con la variación propia de cada grupo: un grupo puede subir mucho y aportar poco al índice general si su peso en la cesta de consumo es reducido, y es precisamente esa diferencia la que explica por qué transporte, con una tasa inferior a la de otros grupos posibles, termina siendo el que más pesa en el resultado final.
La inflación subyacente, que excluye del cálculo los alimentos no elaborados y los productos energéticos por ser los componentes más volátiles, se situó en el 3,0%, una décima por encima del 2,9% de junio. Al retirar lo que depende del clima o del precio internacional del crudo, la subyacente permite observar la presión de fondo de los precios, la que no responde a factores puntuales sino a una tendencia más persistente.
El Índice de Precios de Consumo Armonizado, calculado con criterio común europeo para poder comparar España con el resto de países de la Unión, se situó en el 3,9% interanual, con una variación mensual del 0,0%. La diferencia de tres décimas respecto al IPC nacional en julio responde a que ambos índices usan metodologías distintas, no a un error de ninguno de los dos.
Conviene aclarar qué significa exactamente esta cifra. Que la inflación baje no implica que los precios bajen: implica que suben menos deprisa que antes. Los precios solo bajan cuando la tasa anual es negativa, lo que se denomina deflación. Con una tasa del 3,6%, los precios en España están subiendo, y lo hacen sobre un nivel que ya había subido en periodos anteriores: las tasas se acumulan, de modo que un porcentaje de subida este año se suma sobre precios que ya eran más altos el año anterior, no se resta ni se compensa con subidas previas.
Según ha señalado la prensa a partir de la lectura de la serie —una interpretación que no figura en la nota oficial del INE—, julio seria el quinto mes consecutivo con la tasa anual por encima del 3%, con un episodio de cierta similitud en mayo de 2024, aunque con un patrón distinto: entonces la presión venía sobre todo de los alimentos, mientras que ahora se concentra en la energía y los servicios turísticos.
El próximo dato de referencia será el indicador adelantado del IPC de agosto, previsto para el 28 de agosto. Antes, el 21 de agosto, vence el contrato de futuros y opciones en MEFF, sin relación directa con la estadística de precios.