Qué es el forex, el mercado donde se cambian las divisas
El mercado de divisas no tiene sede ni horario de apertura como el de acciones: funciona como una red de negociación continua entre bancos, 24 horas al día durante los días laborables. Así se fija el precio al que una moneda se cambia por otra.
El forex, abreviatura de foreign exchange, es el mercado donde se compran y venden divisas, es decir, monedas de distintos países. No tiene una sede física ni un horario de apertura y cierre como el de las acciones: es un mercado descentralizado, una red de bancos, intermediarios financieros y plataformas que se cruzan operaciones entre sí durante las 24 horas de los días laborables.
Cuando se opera en este mercado, siempre se hace con un par de divisas: se compra una moneda y, al mismo tiempo, se vende otra. El par más negociado es el euro contra el dólar, que se escribe EUR/USD. Cuando ese par cotiza a un precio determinado, ese número indica cuántos dólares hacen falta para comprar un euro. Si el precio sube, el euro se ha fortalecido frente al dólar; si baja, se ha debilitado.
- 1 Se elige un par El inversor decide comprar una moneda y vender otra al mismo tiempo, por ejemplo euro contra dólar.
- 2 Se fija el precio El tipo de cambio se negocia contra un banco o una plataforma, no en una bolsa con un precio único para todos.
- 3 La posición se mantiene abierta El valor de la posición sube o baja según se mueve el par mientras el mercado permanece abierto.
- 4 Se cierra la operación Al deshacer la posición se materializa la ganancia o la pérdida frente al precio de entrada.
No hay un parqué central: cada operación se cruza directamente contra un banco o intermediario.
No existe un precio único válido para todo el mundo en el mismo instante, como sí ocurre con una acción cotizada en una bolsa. Cada operación se cierra directamente contra la contraparte que la ofrece, normalmente un banco o un bróker especializado, a un precio que puede variar ligeramente de un intermediario a otro. Por eso se habla de mercado over the counter, negociado fuera de un centro de contratación centralizado.
Quién opera de verdad en este mercado
La mayor parte del volumen que mueve el forex no tiene nada que ver con la especulación. Una empresa exportadora que cobra en dólares pero paga sus costes en euros necesita cambiar esa divisa antes de que una variación del tipo de cambio le reduzca el margen: eso es cobertura, no apuesta direccional. Los bancos centrales también intervienen en este mercado, entre otras razones para gestionar sus reservas o influir en la cotización de su propia moneda. Junto a ellos conviven bancos comerciales, fondos de inversión y, en un segmento mucho más pequeño del mercado, inversores particulares que buscan ganar dinero anticipando hacia dónde se moverá un par.
Ese último grupo es el que suele acceder al forex a través de plataformas que ofrecen apalancamiento: la posibilidad de controlar una cantidad de dinero muy superior al capital que se aporta realmente. El apalancamiento no es exclusivo de las divisas, pero en este mercado es habitual porque los movimientos diarios de los tipos de cambio suelen ser pequeños en términos porcentuales, y sin apalancamiento resultaría difícil obtener una rentabilidad significativa en el corto plazo.
Cómo funciona el apalancamiento, con números
Supóngase un inversor que dispone de 10.000 euros y los invierte en un par de divisas sin ningún apalancamiento. Si ese par se mueve un 1%, la posición gana o pierde 100 euros, dependiendo de si el movimiento va a favor o en contra. Es una variación acotada y proporcional al dinero realmente puesto en juego.
El apalancamiento multiplica el resultado en ambos sentidos: la ganancia potencial y la pérdida potencial crecen por igual.
El mismo inversor, con los mismos 10.000 euros, puede acceder a una plataforma que ofrezca un apalancamiento de 10 veces. En ese caso, sus 10.000 euros no controlan 10.000 euros de exposición al mercado, sino 100.000. Si el par se mueve ese mismo 1%, el resultado ya no es de 100 euros: es de 1.000 euros, a favor o en contra, sobre un capital aportado de 10.000. Una ganancia del 1% en el precio del par se convierte en una ganancia del 10% sobre el dinero realmente desembolsado. Pero si el movimiento va en la dirección contraria, la pérdida es igual de grande: 1.000 euros sobre 10.000, es decir, una décima parte del capital desaparece por un movimiento de precio de apenas un punto porcentual.
Ese es el mecanismo que conviene entender antes de cualquier otra consideración: el apalancamiento no cambia la probabilidad de acertar la dirección del mercado, solo multiplica el resultado, sea cual sea. Por ese motivo los reguladores europeos, a través de ESMA, han establecido restricciones al apalancamiento máximo que las plataformas pueden ofrecer a clientes minoristas en productos de este tipo, precisamente porque las pérdidas pueden superar con facilidad la percepción de riesgo que tiene quien empieza a operar. La CNMV publica advertencias específicas sobre estos productos por la misma razón: son instrumentos complejos, con capacidad de generar pérdidas rápidas y superiores a lo que en un primer momento parece razonable, sobre todo cuando se combinan con el uso del apalancamiento de forma reiterada.
Antes de operar en el mercado de divisas mediante productos apalancados conviene revisar la documentación informativa que exige la normativa europea, disponible a través de los canales oficiales de supervisión de mercados de valores.