Qué es el Ibex 35, el mercado continuo y el mercado secundario
El Ibex 35 no es la bolsa española: es un índice construido sobre 35 valores que cotizan en el mercado continuo. Distinguir las tres capas explica por qué dos empresas del mismo tamaño pueden pesar de forma muy distinta en ese número que se repite cada mañana.
El Ibex 35 no es el mercado español ni una lista de las mejores empresas del país: es un índice, un número que resume la evolución conjunta de 35 valores que cotizan en el mercado continuo. Para entender qué mide hace falta separar tres capas distintas que suelen confundirse: el mercado secundario, el mercado continuo y el propio índice.
El mercado secundario es donde los inversores compran y venden entre sí acciones que ya existen. Cuando una empresa sale a bolsa, emite acciones y las vende por primera vez en el llamado mercado primario: ahí sí recibe dinero, porque es la empresa quien vende. A partir de ese momento, cada vez que un inversor compra esas acciones a otro inversor, el dinero cambia de manos entre particulares o instituciones, pero no llega a la empresa. Una acción puede cambiar de dueño miles de veces a lo largo de los años sin que la compañía vea un euro de esas operaciones. Lo que sí le afecta indirectamente es el precio al que cotiza, porque condiciona, por ejemplo, el coste de ampliar capital en el futuro.
El mercado continuo es la plataforma electrónica donde se negocian esas compraventas para la mayoría de las empresas españolas cotizadas. Su nombre viene de que la contratación es continua durante la sesión: las órdenes de compra y venta se cruzan en tiempo real según precio y prioridad temporal. La sesión no funciona de forma idéntica en todo momento: se abre con una subasta de apertura, un periodo en el que se acumulan órdenes sin ejecutarlas hasta fijar un precio único de inicio, y se cierra con una subasta de cierre equivalente, pensada para evitar movimientos bruscos de última hora y fijar un precio de referencia fiable.
El Ibex 35 se construye sobre ese mercado continuo, pero no incluye a todas las empresas que cotizan en él. Es una selección de 35 valores, elegidos y revisados por el Comité Asesor Técnico del Ibex 35, un órgano que decide qué empresas entran y cuáles salen según criterios de liquidez y capitalización. El índice no es fijo: una empresa puede ser excluida si pierde peso o negociación, y otra puede incorporarse si los cumple.
Lo que distingue al Ibex 35 de una simple lista de 35 nombres es cómo se pondera cada uno dentro del número final. No todas las empresas pesan igual, y el criterio no es solo el tamaño de la compañía, sino su capitalización bursátil ajustada por capital flotante. La capitalización bursátil es el valor total de todas las acciones de una empresa al precio de cotización. El capital flotante, o free float, es la parte de esas acciones que realmente circula en el mercado, disponible para ser comprada y vendida, descontando las participaciones estables que no suelen moverse, como las de accionistas de referencia, familias fundadoras o participaciones cruzadas entre empresas.
Ahí está la clave de por qué dos empresas del mismo tamaño pueden pesar de forma muy distinta en el índice. Imagínense dos empresas con idéntica capitalización bursátil, 10.000 millones de euros cada una. La primera tiene un capital flotante del 30%, porque el resto está en manos de un accionista mayoritario estable. La segunda tiene un capital flotante del 80%, con una propiedad mucho más repartida. Al aplicar ese porcentaje sobre la capitalización total, la primera empresa aporta al índice 3.000 millones de capitalización ajustada, mientras que la segunda aporta 8.000 millones. El resto, los 7.000 millones que no flotan en la primera y los 2.000 millones que no flotan en la segunda, existen como capitalización real de la empresa, pero no cuentan a efectos del peso en el Ibex 35.
- Capital flotante que cuenta en el índice3000 millones de euros
- Capital no flotante (70%, en manos de socios estables)− 7000 millones de euros
Con la misma capitalización, una empresa con más capital flotante pesa más en el Ibex 35 que otra con menos, aunque ambas valgan lo mismo en bolsa.
El resultado es que la segunda empresa, pese a valer exactamente lo mismo en bolsa que la primera, influye más del doble en el movimiento del índice. Si sus acciones suben o bajan un determinado porcentaje, el efecto sobre el Ibex 35 será mayor que el de un movimiento equivalente en la primera empresa, precisamente porque hay más capital suyo disponible para negociarse libremente. Este mecanismo busca que el índice refleje mejor lo que realmente se mueve en el mercado, no solo lo que vale sobre el papel una compañía.
Conviene no confundir el Ibex 35 con una cesta de inversión directa: es un indicador, no un producto en el que se invierte de forma automática, aunque existen fondos y otros instrumentos que replican su composición y que sí conllevan riesgo de pérdida, como cualquier inversión ligada a la evolución de acciones. Tampoco garantiza que las empresas más grandes de España estén siempre dentro: el criterio de liquidez y capital flotante puede dejar fuera a compañías de gran tamaño con poco capital en circulación, y dar entrada a otras más pequeñas pero muy negociadas. Quien quiera consultar la composición vigente, los criterios de entrada y salida o el funcionamiento detallado de las subastas puede acudir a la documentación pública de BME y de la CNMV, así como a los informes del Comité Asesor Técnico del Ibex 35.