Qué es un dividendo y cuándo se cobra
El dividendo es la parte del beneficio que una empresa cotizada decide entregar a sus accionistas en lugar de reinvertirla. Ni todas las empresas lo pagan, ni el importe está garantizado de un año para otro.
Un dividendo es la parte del beneficio de una empresa que se reparte entre sus accionistas, en lugar de quedarse dentro de la compañía para reinvertirla. Se cobra cuando la junta de accionistas aprueba ese reparto y, después, en la fecha que la propia empresa fija para el abono.
Toda empresa que gana dinero se enfrenta a la misma decisión: guardar ese beneficio para crecer, pagar deuda o comprar otra compañía, o devolver una parte a quienes son sus dueños, los accionistas. Esa devolución es el dividendo. No es un derecho automático: depende de que haya beneficio, de que la empresa decida repartirlo y de que sus accionistas lo aprueben en junta general.
La proporción del beneficio que se destina a dividendos tiene nombre propio: pay-out. Es el porcentaje del beneficio total que se reparte, frente al que se retiene dentro de la empresa. Un pay-out alto significa que la compañía devuelve casi todo lo que gana; uno bajo, que prefiere reinvertir la mayor parte. Ninguna cifra es mejor por sí misma: depende de si la empresa tiene proyectos rentables donde emplear ese dinero o si ya no los tiene y prefiere devolverlo a sus dueños.
- Dividendo repartido400 millones €
- Beneficio retenido (reinversión, reservas)− 600 millones €
De cada 1.000 millones de beneficio, la empresa retiene 600 y destina 400 a dividendos: un pay-out del 40%.
El ejemplo ayuda a fijar los conceptos. Una empresa que gana 1.000 millones de euros y decide repartir 400 millones en dividendos tiene un pay-out del 40%: reparte esa proporción de su beneficio y retiene el resto, 600 millones, para reinversión o reservas. Esa decisión no la toma un directivo solo: la propone el consejo de administración y la aprueba la junta de accionistas, que es el órgano donde todos los propietarios de la empresa votan las decisiones clave.
El importe total repartido se traduce después en un dividendo por acción, que es lo que realmente recibe cada accionista según cuántos títulos posea. Siguiendo el mismo caso, si el dividendo por acción resultante es de 0,50 euros, un accionista con 200 acciones cobra 100 euros brutos. El cálculo es directo: multiplicar el número de acciones por el importe que corresponde a cada una.
- 1 La junta aprueba el reparto Los accionistas votan la propuesta de dividendo que presenta el consejo de administración.
- 2 Se fija la fecha de registro Solo quien figura como accionista en esa fecha tiene derecho a cobrar.
- 3 Se abona en la cuenta del intermediario El bróker o entidad depositaria acredita el importe a cada accionista según sus acciones.
Entre que la junta aprueba el dividendo y el dinero llega a la cuenta del accionista pasan varios pasos administrativos. Primero se aprueba el reparto en junta. Después se fija una fecha de registro: solo quien figura como accionista en ese momento concreto tiene derecho a cobrar, con independencia de cuánto tiempo lleve con esas acciones. Por último, el bróker o entidad donde están depositadas las acciones abona el importe correspondiente, descontando en su caso las retenciones que apliquen sobre esa cantidad.
Conviene no confundir el dividendo con una rentabilidad garantizada. El importe puede reducirse, suspenderse o eliminarse de un ejercicio a otro si el beneficio cae o si la empresa decide priorizar otros usos del dinero, como pagar deuda o afrontar una inversión grande. Cobrar dividendos no protege frente a que el precio de la acción baje: son dos cosas distintas, la remuneración periódica y la evolución de la cotización, que puede compensar ese cobro o superarlo con creces en sentido contrario.
La información sobre el reparto de dividendos de las empresas cotizadas, sus juntas y sus hechos relevantes está disponible públicamente a través de la CNMV, el supervisor de los mercados de valores en España.